jueves, 14 de enero de 2010

Los consumidores bonsái y el auténtico Marketing Social


¿Cómo es posible que la civilización teóricamente más desarrollada y razonable de la historia de la humanidad haya llevado al planeta hasta un punto de degradación y pesimismo sin precedentes?

A estas alturas, parece obvio decir que el modelo económico imperante en los países desarrollados no ha funcionado. No sólo ha sido un intento fallido, sino que además ha provocado un desastre cuyas consecuencias no dejan de ser impredecibles. Muchas son las razones que se han desmenuzado en los artículos y ensayos de analistas y periodistas económicos durante estos últimos dos años, esquivando o incidiendo sólo en la superficie de lo que a mi modo de ver es el problema de fondo.

Mahatma Gandhi, que predicaba la fidelidad a los dictados de la conciencia por encima de las propias leyes del hombre, se cuestionaría sus propios principios al comprobar la evidente ausencia de ética que ha regido la conciencia individual del mundo desarrollado.

Gandhi proclamó una de las frases que podrían ser estandarte de la caída de un sistema errático en concepto y corrupto en su ejecución y es: “en la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para saciar la avaricia de algunos”.

Esta, y no otra, es la razón fundamental de la merecida crisis (no sólo económica) que vivimos. Este, y no otro, es el fondo de un problema de impacto globalizado pero de origen individual. Tenemos un sistema creado por personas, cuyas decisiones finales son imposibles de desvincular de los instintos primarios que han hecho de la nuestra una raza con una supremacía autoimpuesta.

Hemos creado un modelo que ha confundido la calidad de vida con el nivel de consumo, que ha tenido como fin la optimización de los beneficios individuales, casi siempre económicos, sin contemplar las variables finitas del entorno. Un sistema que pretende maximizar el beneficio particular contando con recursos finitos es por concepto un modelo insostenible y dañino.

El mundo se encuentra en el peor de los escenarios con grandes conflictos abiertos, amenazas terroristas, pandemias globales, la caída del estado del bienestar, y posiblemente el peor de todos ellos, el cambio climático. Todos y cada uno de ellos son una derivada de las decisiones que paulatinamente hemos tomado los que formamos y tomamos parte de éste.

El problema de fondo no hay que buscarlo más allá de la avaricia, la ambición desmedida y el cortoplacismo que han guiado las decisiones de los que sistemáticamente han tomado las riendas políticas, financieras, empresariales y sociales.

Parece probado que si cediéramos sin coste a todos los agricultores de un pueblo un prado de uso común al cabo de unos años la tierra sería totalmente improductiva. El motivo de ellos sería el ansía de cada agricultor por extraer el mayor beneficio individual, en el menor tiempo posible y al menor coste.

El ser humano es competitivo y no cooperativo por naturaleza, si bien existen experimentos que han demostrado que los propios intereses individuales pueden llevar en determinados casos a la cooperación.

El afán del ser humano por demostrar su capacidad para generar progreso es uno de sus males estructurales. Conseguir hacer el barco más grande del mundo, el edificio más alto, el estadio de futbol con mayor aforo o la ciudad más lujosa forma parte de la inconsciencia y macarrería del ser humano. Sin darnos cuenta de que mientras se hunde el Titanic seguimos tocando los violines y preocupándonos por no arrugar un smoking que además es alquilado.

Las personas aparentemente razonables han guiado el mundo hacia un viaje sin retorno y con una previsible fecha de caducidad.

Trias de Bes decía en una conferencia reciente que las previsiones económicas nunca serán certeras si no incorporamos la psicología humana en las proyecciones. Y es que el ser humano se mueve entre la euforia y la depresión, su estado de ánimo, su perfil psicológico junto a su carácter y valores aprendidos son la materia prima de los procesos de toma de decisiones.

Veía una entrevista reciente a Muhammad Yunus. Pionero de las microfinanzas, posiblemente el emprendedor social más relevante del mundo, fundador del Banco Grameen, premio Nobel de la paz en 2006, decía en su entrevista que el mundo se mueve bajo la perspectiva de lo “posible”, cuando lo que realmente genera avances es la creencia en lo “imposible”.

Y es que el Banco Grameen retó los planteamientos razonables del sector financiero mundial al ser la primera entidad financiera en proveer créditos para quién no podía garantizar su devolución. Invirtiendo un modelo de relación vertical en un modelo cooperativo basado en la confianza mutua, participación y creatividad entre iguales.

En la actualidad, ha ayudado a más de 7 millones de personas entre las cuales se encuentran un 97% de mujeres. (Aquí podeís ver un spot).

El banco cuenta más de 1.100 sucursales, provee servicios en 38.951 aldeas, llegando a más de la mitad de las de Bangladesh. El reembolso de los préstamos, con un valor promedio de 160 dolares, supera el 95%.

Grameenphone, la telefonía móvil al alcance de los más pobres, ha proporcionado telecomunicaciones a 10 millones de personas que no tenían posibilidad de acceso a este servicio. Vodafone está replicando su modelo de negocio en Uganda y Suráfrica.

Se calcula que existen 4.000 millones de consumidores de renta baja, que representan la mayoría de la población mundial. Son lo que los estadistas llaman la base de la pirámide o BOP (base of the pyramid economical). Su gasto anual se estima en 5 billones de dólares.

Yunus acuñaba el término “consumidor bonsái” en su discurso de aceptación del premio nobel afirmando que “la gente pobre es gente bonsái, no le pasa nada a sus semillas, simplemente no se les ha dado la base para crecer”.

El reto de los próximos años se debería ceñir a cómo hacer que este grupo mayoritario se incorpore de forma gradual y sostenible a la economía formal.

Estoy hablando de modelos de negocio dirigidos a los segmentos que no han interesado al tejido empresarial mayoritario. Hablamos de invertir un sistema que prioriza la cúspide de la pirámide en detrimento de su base.

¿Realmente es posible hacer negocio solucionando problemas sociales?. Yunus es la cabeza visible de todo un movimiento de emprendedores sociales que están cambiando el mundo. De ellos, y sus ideas revolucionarias hablaremos en el siguiente post.

jueves, 13 de agosto de 2009

La Iglesia, El Corte Inglés y el marketing en casa de nadie.


En política como en religión me considero no-creyente-practicante. Ello significa un intento continuo por entender desde fuera los criterios utilizados por aquellos que anteponen la ideología a la razón lo que suele impedirles aceptar la realidad cuando es contraria a sus principios.

Entremos en materia. ¿Qué tienen en común la Iglesia Católica y El Corte Inglés?. Empecemos por la primera.

La iglesia posiblemente sea una de las empresas con mayor volumen de clientes y presencia física en todo el mundo. Por el contrario, una de las que sufre una mayor tasa de deserción de fieles. Obviamente parece una contradicción seguir llamando fieles a un colectivo que huye o se diluye.

Desde la perspectiva de marketing, resulta inverosímil que la industria de la fe sea incapaz de explotar sus activos. Hace algunos años escuche a Toni Segarra, grande del pensamiento publicitario, hablar de las virtudes de la religión católica. Él achacaba los problemas de mercado de esta propuesta religiosa a la comunicación obsoleta y anacrónica. Desde mi modesta opinión, creo que el problema tiene otras dimensiones.

Hagamos recuento. La iglesia católica tiene el logotipo posiblemente más notorio y replicado de la historia: la cruz; una promesa de marca única: la vida eterna; una red distribución intensiva: sucursales en todos el mundo, en ciudades, pueblos y aldeas, por recónditas y pequeñas que sean; el manual corporativo más leído, reconocido y mejor aplicado de la historia: la biblia; una red comercial estructurada configurada por embajadores de la marca con un elevadísimo conocimiento del producto, dedicados en cuerpo y alma a promulgar con devoción y esmero sus ventajas: monjas, curas y sacerdotes; un consejero delegado capaz de convocar a los medios de comunicación internacionales y generar publicidad gratuita a granel: el papa; y un reconocimiento de marca a nivel mundial.

¿Cómo puede ser que semejante conglomerado de ventajas competitivas estén siendo insuficientes para frenar su caída y evitar la expansión de productos sustitutivos (ej.- cienciología, budismo, evangélica) que mantienen una tendencia de alto crecimiento?

Antes de aportaros mi visión, hablemos de la segunda marca que cito en el titular de este post.

El Corte Inglés es el único gran almacén del mundo que sobrevive bajo este formato de dimensión de gama. Es un generalista extremo, y esto le lleva a por un lado a una inabarcable amplitud de familias de productos, y por otro, a un nivel incomparable de profundidad de referencias dentro de cada categoría.

Digo que es único, ya que nada tiene que ver con los modelos de negocio de Harrods en Reino Unido, Galerías Lafayette en Francia, Westfields en Australia o Sears en EE.UU, por citar algunos ejemplos.

La fortaleza histórica de El Corte Inglés tiene dos claves. La primera: es el lugar donde encontrarás lo que buscas. La segunda: es la enseña donde los problemas ante reclamaciones no existen. Hasta aquí todo bien.

Sin embargo, tanto El Corte Inglés como la Iglesia tienen un elemento en común: todo ha cambiado a su alrededor y ellos no.

El segundo factor de cruce entre ambas compañías es consecuencia directa de lo primero. Su mercado se está extinguiendo. Las nuevas generaciones no compran en El Corte ingles y no acuden a misa los domingos.

Detrás de todo, no hay más que el desinterés o interés tardío de ambas organizaciones por alinearse con los cambios sociales y culturales que mueven e impactan en su ámbito de actuación.

Las nuevas generaciones de consumidores piensan y actúan de forma distinta. Tienen otros hábitos, distintas expectativas, y no les conmueven ni el contenido ni la forma que eran válidos hace algunas décadas (siglos). Compran experiencias acordes a su estilo de vida.

Ninguna de estas empresas está trabajando su propuesta para genera afinidad con el estilo de vida y pensamiento de las crecientes hornadas de usuarios.

El Corte Inglés y la Iglesia católica tienen en común un consejo de administración con una media de edad de 70 años. Una mentalidad que repele el cambio y la adaptación a las nuevas realidades sociales. No están dando respuesta a necesidades latentes y expresas del consumidor de los próximos 50 años. Y esto sin duda les va a pasar factura.

Estas entidades van a tener que pasar por un proceso de transformación integral para no desaparecer (barcos más grandes se han hundido). Revisar su razón de ser y para quién deben seguir trabajando es el principio de este proceso.

Una vez hagan esto, deberán pensar en cómo reconducir su deteriorada reputación. Ganar en atractivo debe ser una prioridad. Vincular su marca a atributos que modernicen y renueven su imagen es el camino. Cuando entiendan que Richard Gere ha aportado mucho más al Budismo que a la historia del cine empezarán a comprenderlo.

Hasta entonces, mucha suerte a los dos.

martes, 11 de agosto de 2009

Video Conferencia "Marketing de Experiencias" 4ª y última parte.

Video de conferencia "marketing de experiencias": 3ª parte

Video de conferencia "Marketing de Experiencias": 2ª Parte

Los siguientes 9 minutos.

Video de la conferencia "Marketing de Experiencias": 1ª parte

Hace un par de meses que quería colgar el video de la conferencia que tuvo lugar en el Hoy es Marketing 09. Ha tenido que ser en vacaciones.

Aquí os dejo la primera parte de la charla que llevó por título "Marketing de Experiencias: la diferenciación invisible". Podeis seguir el video con la presentación que sirvió de guía. La vuelvo a adjuntar a continuación:



Y aquí teneis el video:

miércoles, 1 de julio de 2009

Conferencia MARKETING DE EXPERIENCIAS

Aqui os dejo la conferencia del Hoy es marketing de Valencia del pasado mayo. espero que os aporte una visión práctica de lo que significa el marketing en la línea de fuego. También recupero la presentación de powerpoint para que más o menos podais llevar un seguimiento de mi exposición.

Al principio de la conferenica presento a mis hijas que por razones obvias no aparecenen en los charts.